Tras varios años de hacer fotos “digitalmente”, me he pasado al analógico con una cámara de formato medio Mamiya RZ67. Hay multitud de marcas que fabrican cámaras de formato medio (Brónica, Hasselblad, etc…) pero la relación calidad-precio y la fama de Mamiya son suficientemente interesantes para comenzar.
Llevaba tiempo dándole vueltas al tema de hacer algo en “carretes” pero que no fuera una compacta automática o una réflex de 35 mm., más que nada para hacer borrón y cuenta nueva en todo lo referente a disciplina y hábitos a la hora de hacer fotos. Cierto es que las digitales son todo ventajas, al menos en apariencia, pero ¿y el papel? ¿dónde se quedan todas esas miles de fotos que almacenamos en el disco duro del ordenador? Ni de lejos es lo mismo ver una foto en la pantalla del ordenador que verla impresa en papel de cualquier tamaño (y una polaroid hecha al instante ya ni os cuento).
Tampoco es cuestión de desterrar el digital, pero una mezcla de las ventajas de ambas si resulta interesante: el resultado sería que llegaríamos a hacer fotos como si fuera manejáramos una analógica, pero con las ventajas de tratamiento que tiene el sistema digital. Mejorar la disciplina a la hora de encuadrar y hacer las mediciones sin depender de los cálculos de una máquina deben ser razones suficientes para dar el paso, pues ello nos proveerá de una mayor destreza a la hora de hacer fotos en las digitales, mayor conocimiento de la luz, dejar atrás el miedo a enfocar a mano, etc… Además, las costumbres adquiridas en materia de composición deben cambiar bastante: hay que pasar del “querer abarcar todo” del horizontal a prestar más atención a los detalles y centrarse en un aspecto en concreto.

Mamiya RZ67, con respaldo 220, objetivo Sekor 110 mm. f/2.8 y WLF
Al ser un sistema modular, es mucho más versátil que las SLR de 35 mm., se pueden buscar los componentes por separado y ensamblar luego la cámara. La razón principal de usar éste formato en mi caso, es la necesidad de mejorar en temas de composición y “afinar” la puntería xD Al tener un coste económico en cada foto, uno se enseña a tirar “a lo seguro”, sin pruebas y pocas equivocaciones, adquiriendo mayor racionalidad a la hora de escoger los motivos a fotografiar.
Ya que estoy hablando de cámaras, voy a repasar por encima las características principales de la que uso:
El sistema en si está compuesto principalmente por el cuerpo, respaldo, visor y objetivo.
El cuerpo se podría denominar como el eje central, donde van unidas todas las demás piezas: la RZ67, aun siendo una cámara mecánica, incorpora cierta electrónica para controlar ciertas funciones exclusiva de ésta cámara, por lo que requiere una batería para poder funcionar correctamente. De todas maneras, si esta pila se agotara, se puede seguir haciendo fotos con la limitación del obturador a 1/400, ni más ni menos. Una característica interesante que tiene es que dependiendo de la velocidad de obturación el espejo se bajará gradualmente para minimizar las vibraciones producidas al tomar la foto.
El sistema de enfoque es de fuelle, con un montante frontal donde va anclado el objetivo, el cual se va moviendo mediante unas ruedas situadas a ambos lados del chasis. En la parte frontal inferior derecha se encuentra el botón de disparo, el cual una vez accionado libera el espejo y acciona el obturador. Para poder disparar una nueva foto hay que accionar la palanca lateral; si usamos un respaldo de carrete, accionando la palanca el espejo se coloca de nuevo en su sitio y la película avanza para poder volver a hacer una nueva foto.

fuelle que une el objetivo con el cuerpo de la cámara
El respaldo es donde se coloca la película que vamos a “quemar”, y pueden ser de varios tipos: carrete de 120 y 220 (según el tipo se podrán hacer unas 6 o 12 fotos, siendo el de 220 compatible con el de 120, pero no al revés), película instantánea Polaroid (aunque solo Fuji la fabrica por el momento) y mediante adaptadores se pueden incorporar variados respaldos digitales con un funcionamiento similar al captor de una réflex digital, pero adaptado al tamaño del Formato Medio.
Los respaldos analógicos incorporan una placa metálica deslizante que evita que la luz estropee la película sin exponer, un detalle muy “vintage”, pero práctico. Si la placa está puesta, no hay problema alguno para soltar el respaldo y cambiarlo por otro. Por seguridad, la cámara no nos dejará hacer una foto si la placa está insertada.
Un aspecto diferenciador de la RZ es que el respaldo es “girable”: accionando la palanca del modo “R” se puede girar el respaldo sobre su eje para hacer fotos en horizontal o vertical. Así evitamos tener que girar el cabezal del tripode, nada recomendable debido al peso de la cámara.

Respaldo de película 220
Hay varios tipos de visor: con y sin fotómetro (también con pentaprisma, muy al estilo de las réflex tradicionales), visor a nivel de cintura, etc… para aumentar la “dificultad” del aprendizaje, elegí el visor a nivel de cintura (el que se ve en la primera foto). Su funcionamiento es muy sencillo, hace “sombra” para que la imagen del visor sea la mas clara posible, además de incorporar una lupa retráctil para aumentar la precisión del enfoque. Cuando no se usa es muy fácil de plegar y queda integrado con el resto del conjunto. Al ser un visor directo (no hay pentaprisma) la imagen que se ve está al revés, lo que resultará un poco incómodo al principio. El cristal del visor es del tipo “split-screen” (en la mía viene cuadriculado) y cuando ves la imagen sin la lupa, da la impresión de una imagen 3D.

El mundo se ve distinto a través del visor de una cámara de formato medio
Los objetivos son de óptica fija desde los 37 mm. hasta 500 mm., aunque hay algunas lentes TS y un zoom 100-200 e infinidad de accesorios (tubos de extensión, etc…) Su manejo, como el resto de la cámara, es completamente manual. Otro aspecto curioso es que el obturador está situado en la propia lente, siendo éste accionado desde el cuerpo. La “mala” noticia es que la velocidad de obturación máxima es de 1/400, estando acostumbrados a velocidades de obturación enormes, aquí habrá que jugar bastante con la apertura.
La equivalencia de las ópticas con el sistema de 35 mm. es de aproximadamente el 50%: un 90 mm. equivale a un 44 mm.; esto unido al sistema de enfoque facilita la fotografía macro. Por otro lado, el bokeh es de gran calidad, muy “orgánico”.
Tengo varios objetivos, pero mi favorito es el 110 mm. f/2.8 (es el más compacto y luminoso para el sistema RZ)

Mamiya Sekor Z 110 mm. f/2.8
Es una cámara diseñada para trabajo en estudio, tanto por peso y ergonomía, como por cualidades técnicas. Para trabajo de calle no es muy apropiada, pero es usable con unas estrictas limitaciones, una de ellas es el peso, todo montado ronda los 2,5 kilos, aparte el trípode que posiblemente nos vaya a hacer falta… para llevarla encima todo el día, vaya xD
Al no incorporar fotómetro y ser un sistema tan “clásico” (arcaico, mas bien), la responsabilidad de la foto final corre por cuenta del fotógrafo en su totalidad: no hay nada automático que ayude, como puede pasar en una réflex analógica o digital. Se hace imprescindible el uso de un fotómetro de mano que mida luz directa e incidental, aunque habrá veces que usaremos la réflex digital como alternativa. Los hay de todos los precios y colores, pero Sekonic tiene una labrada reputación en el tema. Elegí el L-308-S por ser compacto y funcional (además de barato)

Imprescindible para minimizar los cabreos y evitar tirar el dinero xD
En definitiva, el manejo manual del enfoque, exposímetro, etc… enseña paciencia y aumenta la pericia a la hora de hacer fotos, dejando aparcado el modo “ametralladora” típico de cuando usamos las réflex digitales. Se llega a cultivar la buena costumbre de localizar un motivo de interés y preparar la foto en nuestra mente antes de accionar el disparador. Otro cantar es el revelado analógico, pero es un tema que dejaré para más adelante.
Espero haber podido aclarar un poquito el misterio que envuelve a éstas cámaras, pero si necesitáis más información sólo tenéis que decírmelo.
¡gracias por leerme!